Palabras de los presentadores para el lanzamiento de Mujeres sin pelos en la vagina.

Palabras de los presentadores para el lanzamiento de Mujeres sin pelos en la vagina.

Ramón Griffero, para el lanzamiento de Mujeres sin Pelos en la Vagina.

Ramón Griffero, para el lanzamiento de Mujeres sin Pelos en la Vagina.

En instantes donde el arte es un acto de resistencia… frente a las voces mediáticas que distorsionan nuestras sensibilidades… me da mucho aliento estar presente, cuando se plasman, pensamientos saberes y voces de un narrador que a través de las palabras nos inunda con leyendas historias y hace de nuestro territorio un lugar de mitos, entendiendo que sin mitos, no hay trascendencia.

Un autor que nos devela este centro norte y sur, con cuentos que dan ganas de relatar y transmitir… como parte de nuestros recuerdos.

Desde ahí presento este libro de Eugenio Norambuena, que sin duda da inició a una trayectoria pero también a un registro de un territorio, sus deseos y orgasmos no cumplidos usurpando las voces de las mujeres sin pelos en la vagina… y como dice el autor…- Llegó la hora de escuchar a esas hembras.

Y como las escuchamos en sus delirios, destapando sus intimidades para hacer emerger las fantasías ancladas en el devenir histórico del tiempo que nos toca vivir.

Los convoco a escucharlas y ser cómplices mutuos de sus historias, me encantaría poder relatarlas y compartir las emociones y planos que surgen de ellas.

La escritura de Eugenio une geografía desierto, lluvia y bosque sureño en relación a las metáforas sexuales, secas, mediterráneas y húmedas de sus relatos.

Hembras que se afeitan sus vaginas, para desafiar la represión del placer como acto de subversión personal y otras que se las cosen asumiendo en concreto la represión impuesta… frases al azar: “Su padre le había afeitado la cabeza, ella en secreto hizo lo mismo con su vagina”… “Aquella noche María Gracia Pérez-Cotapos se afeitó la vagina en la soledad de su pieza”… “La hembra se puso de pie y el vestido cayó por sus piernas, tomó una presto barba usada que tenía junto al Mouse y se afeitó el sexo carnoso y virginal”… “esa soy yo, respondió ambiciosa, mientras se afeitaba la entrepierna con una navaja bandolera”…
Actos de audacia y de pertenencia de la chilena audaz.

Hay subversión, hay actos de liberación, transgrediendo normas, códigos y roles en el cuento “La hipotenusa y su tarde se Setiembre”, que nos relata el film porno inconcluso, filmado el día del golpe y donde su interrupción por las balas que atraviesan los cuerpos desnudos en medio del set, son también el fin de un proyecto político, que se destruye para impedir que probemos el deseo. El otro lugar de un día fatídico… el de la primera película pornográfica chilena, como la pornografía del bombardeo al palacio de los presidentes.

Que como ese recuerdo, hoy ya no tiene espectadores y solo se puede ver solitario en un cine triple X, entre hombres que se masturban.
Logrando así en ésta escritura una unión de memoria histórica y memoria visual, que atraviesa todos los cuentos.

Los textos de Eugenio nos engañan con su apariencia lúdica e indefensa, pero nos lleva a otros planos subtextuales que la narración misma, gatillándonos múltiples referentes y postales de nuestro entorno.

Las fantasías de farándula de los “Jet seteros de Patronato”.
O en “Moisésa”… el encuentro en las aguas de un río nortino en nuestro desierto a la Moisésa chilena, motor de una libertad que esperamos, dos puntos:

“Sor Sosiego sintió que su corazón palpitaba más rápido que nunca. Tenía claro que no era producto de la cocaína que había probado, ésta droga se llamaba libertad y no la había engullido desde los tiempos en que se amaba en secreto con su querida Fresia, la monja mapuche que le enseñó a no temerle a lo prohibido.”

Los relatos de Eugenio desbordan personajes, que en solo líneas visualizamos, lo reconocemos y somos parte de sus ensueños, donde el humor surge de frases ingenuas y situaciones abismantes, pero que emergen de profundas emociones.
Confronta a sus personajes y a nosotros mismos frente a la manifestación de la soledad desde lo sexual, señalado por el orgasmo no compartido.

También nos irrumpe con situaciones de amor pronunciadas en lugares sórdidos…”Te prometo que algún día huiremos a la luna…le dijo Houdini, sacando varias mariposas nocturnas desde su bolsillo, que luego se perdieron en la oscuridad de la celda”

Estos relatos develan a un autor que nace en nuestro territorio, lo interpreta, lo interpela y construye a partir de sus historias las sensaciones ocultas que anidan en nuestro cráneo y que también construyen nuestra existencia.

Eugenio vuelve protagónico al existir de ese humo que percibió en la tierra donde vivió su infancia, le da energía y valorización al arte de escribir y como escribe:

“Desde entonces la tierra de aquel perdido pueblo está caliente, caliente como la carne de Fátima, como los sueños de Amada y como los deseos y pasiones de los parroquianos de aquel lejano planeta”.

Gracias Eugenio.
Ramón Griffero
Dramaturgo.

Carmen Silva, para el lanzamiento de Mujeres sin Pelos en la Vagina.

Carmen Silva, para el lanzamiento de Mujeres sin Pelos en la Vagina.

Yo quería estar contigo hoy día

Orgullosa

Y mirándote a los ojos,

Y frente a todos decirte:

“Me sorprendió y emocionó el que te acercaras a mí con esa confianza y certeza, y que supieras que mi pasión por la literatura (el teatro, la música, la danza… como evidentemente la pintura) era tan fuerte.

Me sorprendió aun más, mucho más, empezar a leer, algo condescendiente, y luego, como una corriente eléctrica, meterme en esa aventura vertiginosa, en esa verdadera juguera -remolino, donde te encuentras de todo, y además en un orden inesperado.

Te voy a decir los adjetivos que se me vinieron, atropellados a la mente, sin cambiarlos, porque fueron apareciendo mientras leía:

Irreverente, cinematográfico, audaz, contemporáneo, tierno, comprometido, comprensivo, ¡brillante!

Mis cuentos favoritos fueron:

– Moisésa, la traída por las aguas.

– Sereno Nocturno, cayendo sobre pavimento caliente.

– El último escape de Houdini

Moisésa, porque con todo lo que sucede, tanto, como cuento es “redondito”, no se pierde ni un momento el hilo central, y el final es delirante, inesperado, golpe de gracia, sorprendente y divertido; tierno además.

Si es posible, yo leería, como no estoy, ¿puede hacerlo el Iñigo?…

Abrazos a todos, para ti un beso y un empujón para que no pares”.

Gracias Iñigo, gracias.

Carmen Silva
Pintora.

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